¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DE LOS SISTEMAS DE PLANIFICACIÓN FAMILIAR EN EL MUNDO ACTUAL?
Si hablamos de población, somos aproximadamente 8,300 millones de personas en el mundo.
India con 1,470 millones,
China con 1,412 millones,
Estados Unidos cerca a los 340 millones,
luego están Indonesia y Pakistán con poblaciones menores pero superiores a 200 millones
La Union europea formado por 27 países miembros tiene aproximadamente 449 millones de habitantes, después del brexit del Reino Unido.
Perú ronda los 35 millones de habitantes.
Por otro lado, si analizamos la superficie habitable de la tierra, contamos con 64 millones de Km2 en nuestro planeta. El resto es agua, montañas, desiertos que no son aptos para la supervivencia humana (OMS 2025). Esto representa aproximadamente 8 M2 por habitante.
Este resultado no es nada serio, ya que la población mundial está concentrada en países desarrollados, en capitales de países, allá donde las condiciones económicas les permita vivir mejor y desarrollar sus expectativas de vida. Eso representa aproximadamente el 8% de la superficie terrestre. El resto de la superficie esta sub poblada o vacía. Si la superficie terrestre es de 510 millones de Km2 aproximadamente, el 8% son 41 millones de Km2. A cada uno nos correspondería 5 M2 aproximadamente. ¿Es suficiente? No lo sabemos a ciencia cierta.
¿Con estos datos de población y metros cuadrados por habitante, tendría sentido seguir trabajando por regular la población mundial?
Para entenderlo mejor, analicemos las tasas de fecundidad de la población en los diferentes países en los que viven.
Unos tienen tasas de fecundidad alta que pone en riesgo su supervivencia, por la mala distribución de recursos, una economía desastrosa por sus gobiernos ineptos y corruptos, mala educación, escasa información de recursos de salud y educación o la naturaleza que en muchos de ellos se ceba con todo tipo de desastres naturales. En estos países el desarrollo tecnológico no llega o no está al alcance de todos. Tal es el caso de países de Asia como India, Afganistán, Yemen, Nepal; y muchos países africanos, algunos sudamericanos también.
Otros países, en cambio, tienen tasas de fecundidad tan bajo que no llega a la tasa mínima de recambio poblacional que debe ser 2,1 hijos por mujer aproximadamente. Es el caso de muchos países con gran desarrollo económico, llamados países del primer mundo. En ellos peligra el mantenimiento de las pensiones porque no existe población joven que pueda mantener el sistema actual. Esta tendencia a la baja de la tasa de fecundidad no solo se observa en países del primer mundo, sino también en los llamados en vías de desarrollo, o emergentes o de ingresos medios.
En Sudamérica según los datos de 2025, del Banco Mundial, la CEPAL (Comisión económica para America latina) y la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF) con datos de 2023, la tasa de fecundidad ha descendido a valores preocupantes.
| PAIS | TASA DE FECUNDIDAD |
| PERU | 1,1 |
| BOLIVIA | 1,4 |
| PARAGUAY | 1,4 |
| ARGENTINA | 0,3 |
| BRASIL | 0,4 |
| CHILE | 0,5 |
| URUGUAY | 0 |
| ECUADOR | 0,3 |
¿Con este panorama podemos seguir hablando de planificación familiar?
La respuesta es sí. Rotundamente, sí.
Según la OMS, la planificación familiar incluye todos los procedimientos destinados a controlar la reproducción. Con objetivos muy claros; poder elegir el momento más adecuado para ser padres, el número de hijos a tener y el intervalo entre ellos.
Eso significa que los diferentes métodos utilizados para la planificación familiar no deben llevar a disminuir la salud en la familia, si no, al contrario, mejorarla porque bien utilizados contribuyen a disminuir la mortalidad infantil reduciendo los embarazos de alto riesgo y mantener un intervalo adecuado entre gestaciones, por tanto, también previene la mortalidad materna. Disminuye los embarazos en adolescentes, las cuales tienen mayor riesgo de morir por sus embarazos y partos. Contribuye a disminuir la tasa de abandono escolar en adolescentes.
En el mundo actual, para las parejas, es muy importante estar bien informados de los diferentes aspectos de la sociedad y la política para saber tomar decisiones adecuadas con relación a su salud y bienestar. Uno de ellos es la planificación familiar.
Si las tasas de fecundidad actual son tan bajas, no se debe a los sistemas de planificación familiar sino a múltiples factores que en el mundo actual han cobrado importancia, factores que hace décadas no existían o no se percibían.
Caen debido a una combinación de hechos como inestabilidad económica, altos costes de crianza, empoderamiento femenino y cambios culturales que priorizan el desarrollo personal. Factores como la conciliación laboral-familiar, la falta de acceso a cuidados infantiles y la postergación de la maternidad son claves para el descenso de la fecundidad. Por tanto, hay que buscar un equilibrio entre el desarrollo personal y el mantenimiento de una sociedad con crecimiento poblacional acordes a las necesidades actuales. La formación de familias es muy complicada porque actualmente hay inestabilidad laboral, salarios bajos, alto coste de la vivienda y educación infantil que no siempre esta subvencionada por los estados.
Las mujeres de hoy tiene mayor acceso a la educación superior y al mercado laboral. Eso hace que ellas posterguen su maternidad en aras de un desarrollo profesional adecuado e igualitario con el hombre. Y cuando deciden tener hijo no tienen mas de uno o dos hijos para priorizar y garantizar la supervivencia familiar.
La situación mundial, llena de incertidumbre e inestabilidad política también contribuyen a disminuir la tasa de fecundidad
Por tanto, los profesionales que nos dedicamos a compartir los conceptos y métodos de planificación familiar con las parejas, debemos seguir con nuestra labor, educar y prevenir. Debemos de capacitarnos más para orientar adecuadamente sobre los métodos de planificación familiar acordes a las expectativas de vida de las parejas. Hasta ahí llega nuestra labor.
Son los gobiernos los encargados de desarrollar políticas adecuadas para incentivar y promover la salud en las poblaciones. Si no trabajamos adecuadamente y con urgencia desde los estamentos correspondientes estaremos irremediablemente perdidos y nuestras sociedades irán al colapso. Por lo tanto, hay que actuar en cada lugar o grupo poblacional de acuerdo con su realidad socio económica. No en todos se recomendará la utilización de métodos de planificación familiar similar. En algunos países se necesita bajar la población y en otros subirla. ¿Cómo lo hacemos?
Algunas ideas:
- La protección de las familias es fundamental para la supervivencia de nuestra especie. Hay que desarrollar programas de apoyo a los padres (ambos) para que puedan criar a sus hijos por lo menos hasta los tres años, especialmente al lado de su madre. Así lograremos mantener la estabilidad sicosocial y emocional del niño y asegurar su futuro con nutrición adecuada para un desarrollo neuronal eficiente. Tomemos el ejemplo de los países del norte de Europa.
- Incentivar la lactancia materna por lo menos durante el primer año de vida. Aunque la OMS y UNICEF recomiendan lactancia materna hasta los 6 meses y combinada hasta los dos años, pienso que la leche materna debería mantenerse hasta el año, por sus enormes beneficios en el desarrollo del lactante: es el mejor alimento, equilibrado en grasas, proteínas e hidratos de carbono. Ayuda al desarrollo intelectual. Proporciona defensas naturales (inmunoglobulinas) al lactante previniendo enfermedades infecciosas e inmunológicas. Reduce la obesidad y la diabetes a largo plazo. Y algo de suma importancia, fortalece el vínculo emocional con la madre y la seguridad personal a corto y largo plazo.
- Abaratar el coste del alquiler o la compra de la vivienda, con políticas de ayuda mediante subvención o salarios adecuados que permitan a la pareja acceder a estos recursos para formar un hogar sólido y seguro.
- Disminuir la desigualdad entre hombres y mujeres, tanto en el campo laboral como familiar, educando a ambos en el desarrollo de sus capacidades en la sociedad actual. Eso implica erradicar el machismo de nuestras sociedades sin exaltar el feminismo a niveles que se inviertan conceptos de igualdad, solidaridad y desarrollo laboral.